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Práctica de
la brujería
La
brujería generalmente concierne
a las prácticas que consisten a
influir sobre el cuerpo o el
espíritu de una persona.
Negativamente. Varias prácticas
mágicas son asimiladas a la
brujería, de tal modo que las
personas que las utilizan han estado
consideradas como brujos por los
occidentales, independientemente de
la cultura en la cual estas
prácticas se estilan.
Una de las prácticas más conocidas
consiste en fabricar una muñeca en
arcilla, de cera o en trapos a la
efigie de personas efectivas y las
acciones que son efectuadas sobre
estas muñecas son consideradas ser
trasladadas a los sujetos que
representan (' muñeca vudú ' en el
vocabulario corrida, denominada
dagyde en ocultismo).
La nigromancia, consistiendo en
pedir al alma de un muerto revelar
el
futuro, está también considerada
como una práctica típica de la
brujería. La bruja bíblica de Endor
es considerada haberlo practicado
poniéndole de manifiesto el espectro
de Samuel (o del diablo
metamorfoseado en Samuel) a Saúl.
Las creencias tradicionales y
populares otorgan tipos diversos de
poderes (adquirido por contrato
demoníaco en la tradición cristiana
y monoteísta más generalmente) han
sido prestados a los brujos: volar
en los aires, atormentar el espíritu
de sus víctimas. Los diablillos, en
el universo de los cuentos, pueden
servir para ellos de auxiliares.
Ciertas prácticas consideradas
subversivas o abusivas y a veces
criminales son de incumbencia legal.
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