Sus
orígenes datan al menos del
siglo 15, no teniendo fundamento
llevar sus raíces más atrás en
la historia. La técnica
"adivinatoria" se basa en la
selección de cartas de una
baraja especialmente dedicada a
este arte. Una vez realizada la
selección, un supuesto experto
interpreta el sentido de la
cartas en relación con el futuro
del consultante.